MISCELÁNEA -

13/07/2004

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EL AVIÓN MAJARETA
Por Nicasio

                

               Como cada lunes llame a mi Psiquiatra para confirmar la consulta del viernes.

 - Doctor, en la próxima consulta desearía que no habláramos para nada de mis problemas. He descubierto un avión que esta majareta.

- ¿Cóóómo?, ¿Que esta majareta, dices...?

- Si, como lo oye.

- ¿Quieres que adelantemos la consulta a mañana?

- Gracias, Doctor, pero no lo creo necesario. Mi descubrimiento puede esperar unos días.

- Bueno...  hasta el viernes, pero avísame de inmediato si haces otro descubrimiento así de importante.

.                 No entendí por que me había preguntado si quería que adelantásemos la consulta.

                 Me recibió el viernes un poco serio y preocupado. Inusual en él.

 - Siéntate Nicasio. Antes de nada contéstame a esto: ¿se te ha ocurrido alguna otra brillante idea estos días?

- No, solo esa.

- ¿Oyes voces cuando estas solo?

- ¿Pero usted puede creer, Doctor,  que después de tantas horas extras diarias a mi me puedan quedar ganas de oír voces...?

¿Te sientes observado o perseguido?

- Perseguido, no. No le debo un duro a nadie. Observado... a veces. Pero a los aldeanos nos parece natural que algunos ciudadanos nos observen e incluso que esbocen alguna sonrisa. Nuestra vestimenta es más clásica. Sobre todo si llevamos sombrero, gorra o boina. Muchos ciudadanos no saben que en el campo hay que protegerse la cabeza de sol a sol, y que esas prendas terminan formando parte de nosotros.

- ¿Sigues pensando que has descubierto un avión que esta majareta?

- Completamente majareta, Doctor. Y si usted le da el visto bueno, podría publicarse en una esas importantes revistas que usted recibe. Podría ser una interesante aportación a la Psiquiatría.

  Por supuesto a mí ni nombrarme, que yo no soy nadie.

- Vamos al grano, Nicasio. Explícame esta empanada.

           Como llevamos años juntos, y tiene infinita paciencia conmigo, de vez en cuando al final de la consulta le cuelo alguna batallita de aviones, hélices, aerodinámica, etc. Creo que a su pesar ya sabe bastante de estas cosas nuestras. Sospecho que me las soporta con cristiana resignación porque sabe que es para mi una importante válvula de escape.

 - Pues vera, Doctor, se trata del bimotor De Havilland DH-88 Comet construido en 1933, reproducido ahora por la Factoría americana FS, filial de MS.

  Dijeron que para celebrar el "Centenario de la Aviación". Elogiable por una parte, y curiosa manera de hacerlo por otra...

- Nicasio, escúchame antes de que sigas. Que padezcas serios trastornos de adaptación al asfalto por tu raíces rurales, pase, lo comprendo y en ello estamos. Que a base de tanto leer y trastear con los simuladores te expongas a terminar como el ingenioso hidalgo de la Mancha a cuenta de sus interminables lecturas de novelas de caballería, no me hace ilusión, pero pase por ahora. Pero que me digas que has descubierto un avión majareta  ..., por ahí no paso.

  Aterriza y recapacita. Los aviones no sienten ni piensan. Y por consiguiente no pueden volverse majaretas.

- Un momento, Doctor, eso de que no sienten, no es así. Qué me dice de la fatiga de los aviones, de una fatiga que tan dolorosa debe ser que hasta llegan  a romperse.  Acaso no es eso un sentimiento, eh?

- Vale Nicasio, te admito como en la tele lo de pulpo como animal doméstico.

- Y respecto a que no piensan tengo serias dudas. Y aquí lo necesito yo.

   Los pilotos de la primera guerra mundial acuñaron un adagio que no ha dejado de repetirse en sucesivas generaciones: < El vuelo con un avión de patín de cola no termina hasta que se ha tomado tierra, rodado hasta el hangar, apagado el motor, cerrado la puerta y echado la llave >

 Tantos y tantos pilotos no pueden equivocarse. Sospecho que  todos estos valerosos pilotos que bregaban a diario con estos aparatos tenían más que fundadas razones para decir lo que decían, Sabían que estos aviones tenían sus días, como las mulas o como cualquiera. Y que en esos días se veían sorprendidos por sus ocultas y aviesas intenciones. ¿No es eso un signo de inteligencia, Doctor?

- ¿Te refieres a los pilotos o a los aviones?

- A los aviones.

-  Nicasio, sé razonable, no te niego que esos aparatos fuesen y sean difíciles de manejar, y que les dieran sus disgustos a los pilotos si se descuidaban.

   Pero los adagios son adagios y no le des mas vueltas. No piensan. No pueden volverse majaretas. Quítate ya este asunto de la cabeza.

-  No puedo, Doctor. Recuerde lo que le he comentado alguna vez que en la mayoría de los aviones de hélice esta gira a derechas y que el Factor-P o empuje asimétrico de hélice, ayudado por el contrapar motor y el torbellino de hélice hacen que los aviones monohélice, en la primera parte de la carrera de  despegue, quieran salirse al barbecho por la izquierda de la pista. Doctor, la formula es: Hélice a derechas, Guiñada a la izquierda. ¿Recuerda todo esto?

- Hombre, no será por las pocas veces que me lo has repetido...

- Vale, pues este De Havilland es bimotor. El torbellino de hélice pinta muy poco o nada, porque los motores están acoplados a las alas. La resultante del par motor de ambos motores pinta en grado variable  dependiendo de la potencia de los motores ensamblados en las alas y del peso de avión, cargando mas la rueda derecha a la que proporciona mayor fricción. Y el que pinta de firme es el Factor-P o Empuje Asimétrico de Hélice. Al no ser contrarrotantes las hélices de este avión, y girar ambas a izquierdas, los hemidiscos izquierdos de cada helice empujan mas que los derechos. Ambas hélices empujan, traccionan,  asimétricamente a derechas. Debiendo provocar guiñada del avión a derechas durante la carrera de despegue hasta que se levanta la cola.

  Así que sus hélices giran a izquierdas y el De Havilland que se empeña también en salirse por la izquierda. ¿Esta majareta, o no?

- Veamos, Nicasio, no te exasperes.

- ¿Cómo sabes tu que sus hélices giran a izquierdas?

- Sencillo. Me coloco frente a el en pista con frenos de aparcamiento accionados y le paro los motores con mi mando a distancia. Un teclado inalámbrico que me han regalado. Me basta con pulsar simultáneamente las teclas control+mayusculas+F1.

- ¿Y qué pasa?

- Pues que las hélices van perdiendo sus revoluciones, y en las últimas vueltas se advierte claramente que giran a izquierdas si se las observara desde cabina.

- ¿Se da cuenta, Doctor, de la gravedad del comportamiento incoherente y tozudo de este aparato?

- Admito que si... pero debe tener alguna otra explicación...pensemos...

                     Mi Psiquiatra le daba largas y lentas chupadas a su pipa. Y tan absorto estaba en sus pensamientos que echaba el humo sin darse cuenta de que la tenia apagada. Pero cuando mi Psiquiatra parece que esta pensando, esta pensando, y no hay que interrumpirlo con  boberías. Se paso así un buen rato.

 - ¿Nicasio, sabes algo de las propiedades químicas del Etanol?

- Bueeeno, un montón, Se refiere, supongo, al alcohol etílico, al que va en las bebidas espirituosas.

- Sí.

- Pues dejando en este momento cuestiones personales aparte, puedo decirle, por ejemplo, que es desinfectante, combustible y tóxico. ¿Le basta o quiere mas?

- Perfecto, es suficiente y por ahí deben ir los tiros. Has dicho combustible y tóxico. Esto deja ya solo dos alternativas.

- ¿Cabe la posibilidad de que en la Factoría FS hayan metido por error una cantidad excesiva de Etanol en los depósitos de ese avión?

- No. Sus motores no ratean, ni el cuentarrevoluciones se desmadra. Además, le he vaciado completamente los depósitos hasta que se han parado los motores y le he vuelto a llenar los tanques con el mismo combustible que utilizan los otros. Y sigue el problema. Descartada intoxicación de motores con efectos  dislocantes para las hélices.

- ¡Pues ya lo tenemos!  Que el De Havilland tenga un comportamiento majareta solo puede ser debido a que las meninges de sus desarrolladores hayan sufrido,  accidentalmente, una exposición importante y prolongada al Etanol. Escríbeles y pide que te confirmen que corrieron ese riesgo. Después lo publicamos si quieres.

  Por cierto, Nicasio, ¿te importaría que un domingo de estos nos viéramos un rato en tu casa, y nos diéramos una vuelta en tus aviones?

- Encantado Doctor, para mí será un honor.

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Saludos cordiales.

Nicasio